La reconocida maestra de la repostería Benny Sued celebró sus 80 años de vida en un emotivo encuentro que reunió a familiares y amigos para rendir homenaje a una mujer cuya trayectoria ha estado marcada por el amor, la dedicación, la creatividad y el servicio.
La celebración inició con una misa de acción de gracias en la Casa Misión Divina Providencia, presidida por monseñor Diomedes Espinal, obispo de la Diócesis de Monte Cristi, y concelebrada por el sacerdote Tony Bonilla.
Concluida la ceremonia religiosa, los invitados se trasladaron a los salones de Ocasiones y Eventos by Jean Roldán, donde continuó el festejo en un ambiente de alegría, gratitud y emotivos reencuentros.
Sus hijas Sara, Carla y Giselle, junto a sus nietos, hermanos, familiares y amigos, acompañaron a la homenajeada en una jornada colmada de abrazos, sonrisas y expresiones de afecto que reflejaron el cariño sembrado por Benny a lo largo de los años.
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la proyección de testimonios y mensajes audiovisuales enviados por familiares y amigos que, aunque no pudieron asistir, se hicieron presentes a la distancia para felicitarla y compartir recuerdos de una vida llena de afectos.
Hablar de Benny Sued es hablar de una historia construida con pasión y dulzura. Durante décadas ha hecho de la repostería un verdadero arte, formando generaciones y dejando una huella imborrable a través de su talento, creatividad y vocación de servicio.
Al recibir este nuevo aniversario, la festejada agradeció a Dios por las bendiciones recibidas y por cada una de las personas que han formado parte de su camino, celebrando ocho décadas de una vida plena, fecunda y llena de memorias entrañables.
La velada estuvo amenizada por el cantante Samuel González, mientras que Sandra López aportó la energía y el colorido de la tradicional hora loca, poniendo el toque festivo al cierre de una celebración dedicada a una mujer que ha convertido el azúcar en arte y la repostería en un legado de amor.