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Memorias del corazón

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Casi todas las vidas alcanzan para acumular monta√Īas de recuerdos. Algunos de estos recuerdos son
materiales, y los guardamos en gavetas, armarios y ba√ļles. Otros ‚Äď la mayor√≠a ‚Äď son incorp√≥reos, pero
encuentran la manera de alojarse en alg√ļn √°mbito de nuestra mente.
Y ah√≠, en ese espacio ‚Äď que sabe ser, a la vez, cercano y rec√≥ndito, min√ļsculo y desmedido ‚Äď va a parar
una porción de nuestra vida. Con una mezcla a partes iguales de lógica y capricho, poco a poco se va
armando la vida que recordamos, que siempre es una versión peculiar de sí misma.
Desde luego, as√≠ como hay vidas hay memorias. Dependiendo de c√≥mo se viva ‚Äď y, sobre todo, de c√≥mo
se recuerde ‚Äď la memoria puede ser privilegio o pesadilla. El mayor de los tesoros, o la m√°s pesada de las
cruces.
Es m√°s, si somos un chin honestos, no nos dar√° trabajo admitir que en nuestro disco duro seguramente
habr√° una liga de todo. Lo m√°s sublime con lo m√°s vulgar. Motivos para el orgullo y episodios para la
verg√ľenza. Todo reburujao.
Eso lo da el estar vivo, diría mi papá.

***

Si hace falta una pizca de honestidad para confrontar nuestro bagaje memorioso y aceptarlo como es, hace
falta un mogollón de valentía para sacarlo a pasear y mostrárselo al mundo.
A menos, claro, que la intención sea adornar la historia o reescribirla. Papeles y pantallas aguantan todo,
se sabe.
Pero cuando alguien se atreve a vaciar sus recuerdos y a publicarlos ‚Äď y lo hace con autenticidad y
dignidad ‚Äď entonces la memoria se convierte en un regalo.
***
Aquí es, amigo lector, donde te presento a mi Tío Demetrio.
Demetrio Dimitri ‚Äď Mitre, para la familia ‚Äď lleg√≥ a Santo Domingo a mediados de los a√Īos cincuenta del
siglo pasado, cuando estaba en el esplendor de la joven adultez. Croata de nacimiento, espigado y de
buena pinta, vino como representante de una compa√Ī√≠a italo-norteamericana que ten√≠a contratas de
carreteras en el país.
Nada más llegar, conoció a Tía Rosette, quien era prima hermana y compinche por excelencia de mi papá,
y adem√°s hija de Atala, la gran matriarca de nuestra tribu. Parece que el flechazo fue grande y mutuo,
porque a los pocos meses hubo casorio, lo cual troc√≥ la aventura caribe√Īa de T√≠o Mitre en un proyecto
familiar que sigue creciendo sesenta y pico de a√Īos m√°s tarde.
A la familia, que siempre estuvo dominada por mujeres recias y amorosas, Tío Mitre se adaptó rápido y
bien, convirtiéndose, de pleno derecho, en uno de los pocos referentes masculinos de todo el clan. Para el
ej√©rcito de primos de mi generaci√≥n, ha sido mucho m√°s que ‚Äúel esposo de T√≠a Rosette‚ÄĚ, pues ha formado

parte ‚Äď con su presencia activa, permanente y m√°s bien discreta ‚Äď de pr√°cticamente todo cuanto ha
acontecido en la familia en las √ļltimas seis d√©cadas.
Del pasado de Tío Mitre no sabíamos demasiado. Si acaso, lo esencial y un par de anécdotas sueltas.
Que si había peleado contra los alemanes en la 2da. Guerra Mundial, que si a principios de los sesenta la
compa√Ī√≠a que lo trajo al pa√≠s lo mand√≥ un par de a√Īos a Guyana.
As√≠ fue hasta que ‚Äď recientemente, cuando va rumbo a cumplir 95 a√Īos ‚Äď T√≠o Mitre se ha destapado con la
publicación de un sorprendente libro de sus memorias.
Result√≥ que el t√≠o ha tenido tama√Īa vida. Bien vivida y bien compartida.
Y, me atrevo a decir, mejor contada.

***
El libro 1 me parece, sencillamente, maravilloso.
Y no solo por el contenido, que es de por sí apasionante, lleno de pasajes de gran dramatismo. El libro es
mucho m√°s que eso. El narrador ‚Äď T√≠o Mitre ‚Äď hace un recuento muy detallado y v√≠vido de situaciones
extremas, pero lo hace desde un √°ngulo profundamente reflexivo. El lector queda convertido en testigo,
tanto de la acci√≥n narrada como del proceso de sanaci√≥n ‚Äď exorcismo, si se quiere ‚Äď del propio narrador.
Imposible no sobrecogerse.
Las memorias arrancan en la infancia y la primera juventud de T√≠o Mitre en Lagosta, una peque√Īa isla del
Adriático croata, frente a las costas de la Dalmacia. De pasada, nos enteramos del contexto histórico y
pol√≠tico de la regi√≥n en los a√Īos previos al estallido de la 2da. Guerra Mundial, pues T√≠o Mitre no se
ahorra ning√ļn detalle.
Y luego, la guerra. Con apenas 19 a√Īos, fue reclutado bajo amenazas por una de las brigadas partisanas
del mariscal Josip Broz, m√°s conocido como Tito. Por casi dos a√Īos ‚Äď desde 1943 hasta el final del
conflicto en 1945 ‚Äď T√≠o Mitre fue part√≠cipe de la guerra de guerrillas que Tito mont√≥ contra el ej√©rcito
alem√°n en el complicado terreno de Yugoslavia.
Esa es la parte m√°s desgarradora del relato. Dos largos a√Īos llenos de penurias e incertidumbre, sin que
faltaran los profundos e insolubles dilemas morales de la guerra.
Las secuelas no fueron pocas. Su cuerpo recibi√≥ m√ļltiples heridas, le qued√≥ una hipoacusia y ha debido,
hasta el sol de hoy, cargar con fragmentos de metralla que se le enquistaron en la carne. Y, ay, las
cicatrices del alma, que son ‚Äď precisamente ‚Äď las que intenta aliviar la narraci√≥n.

***

Los a√Īos de la guerra constituyen la parte central del libro. Hay, sin embargo, mucho m√°s.

1 (Mi Guerra ‚Äď Memorias de un partisano de Josip Broz (Tito) en Santo Domingo, por Antonio Gil, relato en
primera persona de las memorias de Demetrio Dimitri)

Tío Mitre encontró la manera de dejar atrás aquella pesadilla. Decidió dejar su tierra y buscar, donde
estuviere, su lugar en el mundo. Los primeros a√Īos de la posguerra los pas√≥ en Italia, explorando d√≥nde
asentarse para iniciar, en firme, su proyecto de vida.
Allí las cosas no cuadraron del todo y decidió cruzar el charco. Después de una breve temporada en
Nueva York, causas y azares se unieron para que viniera a este rincón del Caribe. Y aquí comenzó otra
historia.
Otra vida. Otro mundo. Otra cultura.
Todo eso lo narra, con maestría, Tío Mitre. Recoge y transmite sus sensaciones frente a todo lo nuevo:
nuevo amor, nueva familia sanjuanera, nueva familia propia.
Y un nuevo pa√≠s, con sus propias reglas, que eran las de un se√Īor llamado Trujillo. Las peripecias y las
salidas creativas, por ejemplo, para lograr el cobro al gobierno de los montos adeudados por las obras
realizadas parecen sacadas de una ópera bufa.
Poco a poco ‚Äď cuenta T√≠o Mitre ‚Äď se fue adaptando a su nueva realidad. Sin que faltaran algunos trances
hilarantes, no habría choque de sazón entre la polenta y el chenchén.
Tampoco faltar√≠an escarceos ‚Äď felizmente, sin consecuencias ‚Äď con los grupos que en esos a√Īos
conspiraban contra el mismo Se√Īor Trujillo.
Todo eso cuenta Tío Mitre, sin dejar de mostrarnos su lado más observador y reflexivo.
Nace su primera hija. Par de a√Īos en Guyana. Segundo hijo. Par de a√Īos en Florida. Tercera hija.
Regreso definitivo al país. Trabajo y negocios.
Una vida larga y productiva, contada desde la compasión y la alegría de vivir.
Recordará con la mente, Tío Mitre, pero escribe con el corazón.
***

Tremendo banquete nos regaló Tío Mitre.
Aparte de convidarnos con una lectura interesante y amena, valientemente nos abrió las puertas de su
alma y nos ha mostrado su universo interior.
Y eso es para agradecerlo infinitamente.
En la familia, siempre supimos que Tío Mitre era un tipazo. Lo que no sabíamos era qué tanto.
Y ahora que lo conocemos mucho mejor, a ese tipazo lo queremos mucho m√°s.

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