Inicio Tiempo Fuera Ejemplo para el que se atreva

Ejemplo para el que se atreva

0
0

Visto lo visto, cualquiera pensar铆a que es verdad aquello de que el ejercicio del poder p煤blico es un oficio exclusivo para truchimanes. A fuerza de enga帽os y abusos descarados, nos hemos acostumbrado a ver como normal que quien se encarama en un carguito se ocupe de orde帽ar, para su propio beneficio, recursos que son de todos.

Y, claro, la noci贸n de la funci贸n p煤blica como un servicio a la comunidad es una idea lejana que ha llegado a ser, dolorosamente, risible. Son excepciones las personas para las que ocupar un puesto de mando en el Estado no equivale a una patente de corso.

Ejemplos hay, desde luego. Pero no muchos. Por cada ciudadano o ciudadana que pas贸 por el tren gubernamental dejando una estela de honradez y dignidad se cuentan por miles los tunantes que han ido a depredar el erario.

Esto ha sido as铆 en todos los estamentos de los gobiernos sucesivos, desde los m谩s altos niveles del ejecutivo hasta los gobiernos municipales, pasando por los congresos y los tribunales. Es en el nivel local, sin embargo, en el 谩mbito de la ciudad y los barrios, donde este pillaje m谩s se siente y m谩s nos duele.

Es l贸gico que as铆 sea, pues es en la calle y en la acera donde transcurre nuestra vida, y donde se refleja m谩s directamente la acci贸n o la omisi贸n de los que nos gobiernan.

Ser谩 porque estamos en tiempos de elecciones 鈥 o porque el asedio de los cientos de caras retocadas que nos miran desde los carteles con sonrisas bobaliconas me ha llevado al borde del hartazgo 鈥 que he estado pensando si los aspirantes a las posiciones de gobierno local quieren servir a su comunidad con integridad y buen prop贸sito o s贸lo quieren servirse de ella.

Ser谩 por eso que en estos d铆as he estado recordando a un gigante que supo hacer como nadie lo primero sin pensar jam谩s en lo segundo. Ser谩 por eso que en estos d铆as he estado recordando a Jorge Gobaira.

***

Toca, antes de pedirle al amable lector que me acompa帽e en esta remembranza, hacer un par de advertencias.

En primer lugar, sepa, amigo lector, que muchas de las cosas que le contar茅 aqu铆 parecer谩n incre铆bles a la luz de los est谩ndares actuales. Pero todas ellas son ciertas.

Otra cosa. Al hablar de Jorge Gobaira estar茅 hablando de un familiar cercano. Para m铆 siempre fue mi T铆o Jorge, esposo de T铆a Fay, la 煤nica hermana de mi mam谩. Y, encima, era mi padrino. As铆 que aclaro: en ning煤n momento pretendo atribuirme por cercan铆a ninguno de sus muchos m茅ritos. Ya quisiera yo ser digno, alguna vez, de su trayectoria.

Renuncio, en consecuencia, a cualquier pretensi贸n de objetividad. Aunque debo aclarar tambi茅n que para hablar con propiedad del mun铆cipe Jorge Gobaira 鈥 y no solamente del t铆o 鈥 deb铆 recurrir a la memoria de aquellos que lo trataron en esa dimensi贸n. Por tanto, lo que leer谩n aqu铆 es testimonio de otros, con la excepci贸n de algunos trazos 铆ntimos que s铆 son de mi peculio.

***

Jorge Gobaira fue elegido s铆ndico de Santiago para el periodo 1963-1966. No tengo a mano el dato del porqu茅 el periodo fue de 3 a帽os. 驴Era la usanza de la 茅poca para gobiernos municipales o fue recortado por los graves acontecimientos del 鈥63 y del 鈥65? En cualquier caso, la etapa que le toc贸 a T铆o Jorge no fue una caballa铆ta: golpe de estado, alzamiento militar, contrarrevoluci贸n e intervenci贸n norteamericana, por no decir que reci茅n se sal铆a de una dictadura que fue especialmente ponzo帽osa con Santiago.

Y a煤n as铆, se las arregl贸 para realizar, en palabras del periodista Rafael Rodr铆guez, 鈥渓a que todav铆a es considerada la mejor sindicatura que ha tenido Santiago en su historia鈥.

驴C贸mo se las arregl贸? 驴Cu谩les fueron las claves?

Veamos lo que he podido reunir al respecto.

Lo primero que salta a la vista es el compromiso y el sentido de urgencia con el que Gobaira asumi贸 su funci贸n. Desde el primer d铆a qued贸 claro que hab铆a llegado a la oficina del s铆ndico a hacer cosas. Y vaya si hizo.

En su gesti贸n, se sentaron las bases para lo que ser铆a el desarrollo urban铆stico de Santiago en las siguientes tres d茅cadas, incluyendo el ordenamiento y proyecci贸n de urbanizaciones emblem谩ticas 鈥 y pioneras en su momento 鈥 como Los Jardines Metropolitanos, Villa Olga y La Trinitaria. Logr贸, haciendo magia con recursos muy exiguos y con poco o ning煤n apoyo de un gobierno central atenazado por la inestabilidad pol铆tica, que fuera Santiago una de las primeras ciudades del pa铆s en contar con camiones recolectores-compactadores de basura.

Como es de esperar, el impacto de estas y otras medidas en la vida de la ciudad fue, a la vez, inmediato y duradero.

Otro elemento a destacar 鈥 y que ojal谩 sirviera de ejemplo a la caterva de aspirantes actuales 鈥 es la claridad de miras y de prop贸sito demostrada por el s铆ndico Gobaira. En este sentido, comprendi贸 su rol de manera admirable, pues durante su mandato Santiago vivi贸 una din谩mica in茅dita 鈥 y nunca m谩s repetida 鈥 de gestaci贸n institucional.

Para que se entienda, en esos a帽os surgieron y se consolidaron las instituciones m谩s emblem谩ticas de la ciudad, frutos, sin duda, del empe帽o de otros visionarios. El m茅rito de Gobaira fue tener claro, desde la autoridad municipal, cu谩les cosas hacer, cu谩les facilitar y cu谩les permitir. Si conven铆a a Santiago, se hac铆a, se facilitaba o se permit铆a.

La integridad absoluta con la que Gobaira condujo su paso por la administraci贸n p煤blica es, tambi茅n, de los aspectos m谩s a帽orados. Para muestra varios botones.

En cuanto al manejo del patrimonio del municipio, el cuidado fue impecable. Cero reparto de terrenos con fines politiqueros, cero clientelismo en el manejo de la n贸mina municipal, respeto total por el mantenimiento de las 谩reas verdes. Supongo que va comprendiendo el lector porqu茅 advert铆 al principio que algunas cosas parecer铆an incre铆bles.

Y hay m谩s. Si el s铆ndico viajaba a Santo Domingo a diligencias propias de su cargo, recib铆a diez pesos como dieta personal. Cuentan quienes lo conocieron y compartieron labores con 茅l, que siempre ced铆a ese dinero a su asistente, para que comiera bien. 鈥 脷salo t煤, que yo como en mi casa 鈥 me dicen que le dec铆a.

Por mi parte puedo imaginar que lo hiciera, ya fuera por saberse agraciado con una de las mejores cocinas de Santiago 鈥 atendida con tanto arte como amor por mi T铆a Fay 鈥 o simplemente por no desairar la mesa familiar ni los afanes de su mujer. En cualquier caso, ni por la cabeza le pasaba embolsillarse los diez pesos: eran para comida y para comida se usaban.

Y todav铆a m谩s. Ni se le ocurri贸 asignarse alg煤n solar. Sencillamente, no estaba ah铆 para cosas como esa. Y cuando la compa帽铆a a la que el cabildo compr贸 los camiones recolectores lo quiso distinguir regal谩ndole una joya, el s铆ndico Gobaira averigu贸 el precio e hizo consignar el monto como una deuda personal suya en los libros contables.

No es de extra帽ar, entonces, que el periodista Rodr铆guez escribe que 鈥渘adie ha tenido hasta ahora una imagen como s铆ndico m谩s popular que la suya鈥.

Y, luego, para la historia y para el que se atreva a imitarlo, quedan sus maneras sencillas y, sobre todo, sin pose. Cumpli贸 su periodo como s铆ndico sin siquiera mirar la posibilidad de reelegirse, y retorn贸 a su vida de ciudadano com煤n, a su rutina de siempre: ir y venir en coche, todos los d铆as, desde su casa alquilada en la 16 de Agosto a su bufete de la San Luis con General Cabrera

asistir religiosamente a la tertulia sabatina en el lobby del Hotel Mercedes.

***

Desde que tuve uso de raz贸n, T铆o Jorge siempre estuvo ah铆. Espigado, siempre elegante 鈥 de chaqueta y corbata, a煤n dentro de su casa 鈥 y de modales exquisitos. Para m铆 fue siempre el t铆o-padrino, nunca el ex藯s铆ndico, quiz谩 porque de su paso por la sindicatura se hablaba muy poco en la familia. Era como si para 茅l hacer lo que hizo 鈥 y c贸mo lo hizo 鈥 haya sido lo m谩s natural del mundo.

Como si todo el mundo supiera que el privilegio m谩s grande que puede recibir un ciudadano es tener la ocasi贸n de servir a su ciudad al tope de su habilidad.

驴Se atrever谩 alguna de las caras que me acechan desde los carteles a hacer algo que siquiera se aproxime? Ser铆a muy sencillo: hacer lo que hay que hacer. Lo que se sabe que hay que hacer.

Oigan esa otra caballa铆ta.

Cargue Art铆culos M谩s Relacionados
  • N谩ufragos

    鈥淚 had power over nothing.鈥 鈥淣o ten铆a poder sobre nada鈥 Chuck Noland, interpretado por Tom…
  • Cuatro cuadras

    Nunca se supo qui茅n les puso esos apodos. Y si se supo alguna vez, eso 鈥 como a tantas otr…
  • 驴Obsesivo yo?

    Todav铆a quedaban aplausos sueltos cuando comenzamos a salir del teatro. Aquella noche de v…
Cargue M谩s Por Paulo Herrera Maluf
  • N谩ufragos

    鈥淚 had power over nothing.鈥 鈥淣o ten铆a poder sobre nada鈥 Chuck Noland, interpretado por Tom…
  • Cuatro cuadras

    Nunca se supo qui茅n les puso esos apodos. Y si se supo alguna vez, eso 鈥 como a tantas otr…
  • 驴Obsesivo yo?

    Todav铆a quedaban aplausos sueltos cuando comenzamos a salir del teatro. Aquella noche de v…
Cargue M谩s En Tiempo Fuera

Deja un comentario

Tambi茅n Leer

Abren nuevo Supermercados Nacional en la avenida Rafael Vidal

Supermercados Nacional inaugur贸 su tercera sucursal en la Ciudad Coraz贸n. El novedoso espa…