Inicio Deja que te hable Solo el amor salva

Solo el amor salva

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Resulta curioso que con cientos de seguidores en Instagram, miles de amigos en Facebook y decenas de contactos en Wasap, la gente se sienta cada vez m√°s sola. Y cuando se suele tener a alguien al frente, la descuidamos consultando el mundo que est√° dentro del dispositivo telef√≥nico en vez de saborear la mirada y los labios de quien est√° cerca y encima nos ama. Despacio, porque los a√Īos nos han hecho una pareja un tanto chueca, mi vieja y yo frecuentamos una mesa de restaurant donde el techo es un frondoso √°rbol de almendras. Ah√≠ merendamos, almorzamos uno que otro domingo y cenamos cuando saldamos las cuentas mensuales. Justo desde esa mesa hemos espiado a algunas parejas que no pierden la oportunidad de hundirse en sus costosos tel√©fonos mientras se enfr√≠a la comida, los sentimientos y la relaci√≥n con aquella alma sentada al frente.

Sin √°nimos de ser metiches, mi vieja y yo contemplamos el panorama y charlamos sobre la enorme soledad que sobrecoge a la mayor√≠a de la gente, justo cuando se habla de globalidad y desarrollo de los medios electr√≥nicos que en segundos nos hacen espectadores de lo m√≠nimo que puede ocurrir a millones de kil√≥metros y mares de distancia. A la soledad en un mundo tan estrepitoso y ultra conectado, s√ļmele la depresi√≥n, ese hueco emocional que causa tantos suicidios. Conocemos personas aparentemente muy felices que al hallar un hombro de confianza, suelen llorar y desahogar un dolor indescriptible que le pesa en las sienes. No se trata de problemas econ√≥micos, porque esos hay siempre o falta de amor de pareja o conflictos familiares. No, esos son asuntos comunes. Lo que afecta la humanidad es la soledad existencial, esa que abraza a√ļn entre jubilosa compa√Ī√≠a, esa que ataca a profesionales exitosos, a la gente m√°s ¬®cool¬®. Ese desierto de alma, la tristeza de saberse sin horizonte, sin ganas de nada, sin fuerzas ni inspiraci√≥n, es lo que aterra y somete a m√°s de uno al desenlace del suicidio, a la inmolaci√≥n. Al permitirnos asomarnos a las vidas supuestamente felices de los dem√°s, Facebook llega a entretener. Pero estoy seguro que solo el amor nos salva de la desolaci√≥n que suele atrapar en estos tiempos de tanto ruido y novedad. Eso lo conversaba con mi vieja en una de las noches en que el vinito tinto se me fue a la cabeza.

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