Lleva vidas

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Dana es la centinela del edificio donde residimos. No es canina sino una guardiana voluntaria de las vidas de quienes aquí vivimos. Sus músculos entrados en edad están al acecho del ir y venir de propietarios e inquilinos. Chiquitos y grandes, caminantes de día o de noche, todos están bajo la mirilla de Dana. Como vive en el primer piso tiene ventajas que aprovecha plenamente. Sembró helechos en el balcón para ocultar su extrema curiosidad y poder brechar a sus anchas. Mide cada paso de quienes entran y salen. En su mente recrea las razones por las que unos madrugan y otros suelen llegar a casa espantando la madrugada. Dana se mete en todo cuanto no le importe y se cree dueña de las decisiones colectivas del condominio. Si osas regar tus propias plantas opina sobre la manera y el modo en que ¨debes hacerlo¨. Mi esposa y Dana guardan viejas rencillas. Mi vieja no tolera sus metidas de pata y yo las dejo pasar porque al fin y al cabo es Dana quien se carga su propia vida con la mochila existencial de los demás. En Dana justamente pensé cuando mi nuera comentó sobre doña Altagracia, la celadora gratuita del residencial donde se mudó con nuestro hijo. Un tanto mortificada nos comentó sobre esa señora en mecedora, inquilina del primer piso que busca enterarse de la vida de cada familia habitante en 18 apartamentos. Disimulando el hambre de saber, se mantiene en galería, atrincherada entre orquídeas para el repaso diario y mental de entradas y salidas, diurnas y nocturnas de la vecindad. Hay que tener poco oficio, pensé. Y sin ánimo de excusarla le dije que la tercera edad despoja de responsabilidades externas y deja a cierta gente con tiempo libre para escudriñar el entorno cercano. Mi mujer solo me miró y mi nuera insistió que esa conducta es una especie común de ¨gadejo¨ o más bien ¨ganas de joder¨, porque encima de llevar vidas, ellas, Altagracia y Dana son opinadoras sin consulta de lo que según ellos te conviene o no hacer.

Como yo también soy un adulto mayor y pronto estaré retirado de las fuertes obligaciones laborales que me exigen cumplir horario en la fábrica, estoy pensando en ampliar mi lista de rutinas en casa e inventarme quehaceres a fin de no asumir mañana la postura sin sueldo del lleva vidas. Bastante que atender en mí y en la familia para andar brechando a los demás. Y tú, ¿padeces el espíritu de Dana y Altagracia cerca de tu casa?

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