Santiago está en el centro de la agenda económica regional. Por primera vez, la Ciudad Corazón recibe el 41.º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y, con ello, coloca al Norte dominicano frente a una audiencia internacional que llega para discutir crecimiento, inversión, productividad y desarrollo.
No es solo un cambio de escenario. La elección de Santiago pone bajo los reflectores a uno de los principales motores productivos de la República Dominicana, una ciudad donde convergen industria, zonas francas, agroindustria, infraestructura, comercio, servicios y un empresariado con capacidad de inversión y ejecución.
En ese contexto, el diálogo sobre la relación entre lo público y lo privado adquiere especial relevancia. El conversatorio “La región norte y el impacto del diálogo público y privado en la transformación de la República Dominicana” reunió a cuatro protagonistas del empresariado nacional: Lina García, presidenta de APEDI y de Envases Antillanos; Miguel Lama Rodríguez, presidente de la Corporación Zona Franca de Santiago; Manuel Estrella, presidente del Grupo Estrella; Mario Pujols Vicepresidente ejecutivo de la Asoc. de Industrias de la Rep. Dom. y Julio Brache, Vicepresidente del Consejo Nacional de la empresa privada.
Estos líderes empresariales convocados por la vicepresidenta Raquel Peña durante el almuerzo de bienvenida a cancilleres, jefes y jefas de delegaciones, el encuentro puso sobre la mesa una cuestión central para la competitividad del país: cómo convertir la coordinación entre Estado y empresa en inversión, productividad, empleo y desarrollo sostenible.
Desde Santiago, esa conversación tiene un valor añadido. El Norte dominicano representa una experiencia concreta de articulación entre capital privado, instituciones y territorio, con una economía que ha construido capacidades productivas y empresariales capaces de proyectarse más allá de sus fronteras.
La presencia de la CEPAL amplía ahora esa conversación. Del 7 al 9 de octubre, Santiago será punto de encuentro de la agenda regional, pero también una vitrina para mostrar las capacidades y oportunidades de una economía que aspira a seguir ganando peso dentro del mapa productivo del país.
Santiago no llegó a esta cita por casualidad. La ciudad que durante décadas ha construido su fortaleza sobre la empresa, la industria y la capacidad de generar valor, ahora tiene la oportunidad de poner esa experiencia en el centro de la conversación latinoamericana.
La CEPAL llegó a Santiago. Y Santiago tiene algo propio que decir sobre cómo se construye desarrollo.