Padres

0
0
41

Mucha gente afirmar谩 que, en el hogar, los pap谩s somos simples actores de reparto. Influimos, c贸mo no, en la formaci贸n de hijos e hijas, pero con sordina. Nunca como las madres. Somos, se dir铆a, una especie de dioses menores del cari帽o.

Es como si a los taitas nos quisieran menos porque queremos menos. O viceversa. Y, bueno, hay que aceptar que, al menos desde fuera, esta inferioridad filial parece cierta.

Por lo pronto, entre la parafernalia comercial que generan los d铆as de las madres y la descolorida oferta para los padres no hay comparaci贸n posible. Y, que se sepa, a nadie le han mentado el padre cuando quieren insultarlo de verdad.

Pero, 驴es verdad que los padres somos segundones en el afecto de nuestros hijos? 驴O que, a diferencia de las madres, tenemos una influencia m谩s bien raqu铆tica a la hora de forjarles el car谩cter? 驴O es que solamente lo parece?

***

Aun cuando no tuviera nada importante que hacer a primera hora de la ma帽ana, Rigoberto siempre madrugaba. Para 茅l, abrir los ojos cuando a煤n estaba oscuro y levantarse era casi la misma cosa.

En general, considerando su condici贸n de trabajador independiente, el h谩bito le ven铆a de perlas a Rigoberto, pues los d铆as le rend铆an un mundo. Sin embargo, tambi茅n era motivo de frecuentes refunfu帽os por parte de su mujer. 鈥 Carajo, Rigoberto. 隆Si hoy es s谩bado! 鈥 le dec铆a su esposa, en penumbras. 鈥 驴Para d贸nde vas a esta hora? 驴Es que acaso eres sereno? 鈥 rezongaba, y volv铆a a envolverse en las s谩banas con un gesto de fastidio.

Pero Rigoberto sencillamente no sab铆a evitarlo. Se levantaba temprano, y si el d铆a era festivo, buscaba qu茅 hacer hasta que el resto de su familia se despertaba a lo que la mayor铆a de la gente llamaba 鈥渦na hora decente鈥. Para ese momento, ya Rigoberto hab铆a le铆do un buen rato, hab铆a ordenado la casa y hab铆a regado el patio.

Por muchos a帽os fue as铆. Incluso, el propio Rigoberto lleg贸 a preguntarse de d贸nde le ven铆a la costumbre, 煤til la mitad de las veces, irritante la otra mitad. A m铆 nunca nadie me oblig贸 a levantarme tan temprano, razonaba Rigoberto. 驴Entonces de d贸nde me sale esta man铆a?, se preguntaba.

No fue hasta cierta ma帽ana de domingo que Rigoberto supo de golpe de d贸nde. Esa ma帽ana, el reproche de su mujer fue especialmente c谩ustico. 鈥 Carajo, Rigoberto. Est谩s igualito a tu pap谩, que a煤n jubilado madruga. Siempre he tenido a Do帽a Carmen colgada del alma por eso, pero parece que mi destino ser谩 igual 鈥 dispar贸, y 鈥 como siempre 鈥 dio media vuelta en la cama y se volvi贸 a dormir.

Rigoberto no dijo nada, pero comprendi贸 todo. 隆El viejo! Entonces sum贸 dos m谩s dos, y le dio cuatro.

Porque, en efecto, desde que Rigoberto tuvo uso de raz贸n, vio a su pap谩 madrugar. En realidad, se corrigi贸, m谩s que verlo, lo escuchaba. Plena noche cerrada a煤n, y Rigoberto o铆a desde su cama de ni帽o un peculiar rechinar de goznes. Ese era su pap谩, abriendo el bonete de su carro de concho para revisar meticulosamente los fluidos del motor antes de salir a la calle a buscar el moro para todos.

El viejo nunca se quej贸, nunca hizo alarde de sus madrugones y nunca sac贸 a nadie de su cama para que lo acompa帽ase. Rigoberto simplemente lo o铆a desde su cama.

Y Rigoberto, result贸, simplemente lo imitaba. No sab铆a, hasta ese momento, el porqu茅, pero lo hac铆a.

Y a partir de aquella madrugada de domingo, sigui贸 haci茅ndolo. Y, a partir de aquella madrugada, siempre que lo hizo record贸 a su pap谩.

***

A Elena su pap谩 le sali贸 da帽ado. Bueno, en realidad, el que sali贸 da帽ado fue el hombre que la hab铆a engendrado, el que hab铆a puesto lo que hab铆a que poner para que ella naciera. Pero su pap谩, lo que se dice su pap谩, no era. Ahora, lo de que sali贸 da帽ado s铆 era bastante literal. Su padre biol贸gico ten铆a tantos problemas, tantos demonios propios con los cuales luchar, que nunca pudo 鈥 o nunca quiso, o ninguna de las dos 鈥 ser un padre funcional para ella.

Pero por suerte para Elena, eso le import贸 poco. Porque pap谩 tuvo, y uno muy bueno. La vida le regal贸 a Bienvenido, quien hizo honor a su nombre desde que se convirti贸 en el compa帽ero con quien la mam谩 de Elena reh铆zo su vida.

Bienvenido result贸 un padrazo. Tanto as铆 que, ya de adulta, Elena quiso formalizar lo que hab铆a sido una realidad por muchos a帽os y realiz贸 el proceso de adopci贸n. Esa fue la mejor forma que encontr贸 de celebrar la buena fortuna de haber tenido un padre que ni mandado a hacer de tan generoso, tan comprensivo y tan presente.

***

Genaro pase贸 la mirada por toda la g贸ndola y no encontr贸 lo que buscaba. Qu茅 raro, pens贸. Sigui贸 recorriendo todo el pasillo del supermercado, a ver si ubicaba la leche en polvo que sol铆a comprar para su hija de tres a帽os.

Nada. Pregunt贸 a un empleado que pasaba. 鈥 Don, esa leche no est谩 en g贸ndola 鈥 le dijo el empleado, mientras lo guiaba hasta un espacio del anaquel que ten铆a varias fotograf铆as de la lata que buscaba. Eso extra帽贸 a煤n m谩s a Genaro. 鈥 Tome, don 鈥 dijo el empleado, a la vez que le pasaba una de las fotos. 鈥 Con esta foto pida una lata en la caja, que all谩 se la entregan 鈥 indic贸.

As铆 lo hizo Genaro. Mientras pagaba, pregunt贸 a la cajera el porqu茅 de aquella pol铆tica tan rara. La respuesta lo dej贸 de una pieza. La gerencia hab铆a descubierto que se estaban robando las latas de leche de la g贸ndola y hab铆a decidido guardarlas bajo llave en el 谩rea de cajas.

鈥 隆Qu茅 barbaridad! 鈥 dijo Genaro en voz alta. 鈥 隆Esto es el colmo! 隆Hasta d贸nde llegaremos! 鈥 se lament贸. Una se帽ora que esperaba en turno y que escuch贸 el intercambio empez贸 a despotricar contra la delincuencia y la p茅rdida de los valores familiares. Esa parte Genaro la escuch贸 en silencio.

Ya en el parqueo, de camino a su carro, Genaro lo pens贸 mejor. Y empez贸 a preguntarse. 驴Y si yo me viera sin dinero y sin posibilidades, y tuviera que robar para saciar el hambre de mi muchachita, lo har铆a?

Se imagin贸 la situaci贸n por un momento, y se estremeci贸. Porque, s铆, lo har铆a. Sin dudas lo har铆a.

Cargue Art铆culos M谩s Relacionados
  • Retrato de familia

    Aparecieron durante uno de esos rituales de limpieza rayanos en lo esot茅rico que realiza m…
  • Que no se muera Rebeca

    Por dentro, la careta ol铆a a cart贸n y a pegamento. No era el mejor olor del mundo, pero er…
  • Postales navide帽as

    Sentado en el asiento trasero del carro, con los piecitos al aire, Diego estiraba el cuell…
Cargue M谩s Por Paulo Herrera Maluf
  • Retrato de familia

    Aparecieron durante uno de esos rituales de limpieza rayanos en lo esot茅rico que realiza m…
  • Que no se muera Rebeca

    Por dentro, la careta ol铆a a cart贸n y a pegamento. No era el mejor olor del mundo, pero er…
  • Postales navide帽as

    Sentado en el asiento trasero del carro, con los piecitos al aire, Diego estiraba el cuell…
Cargue M谩s En Tiempo Fuera

Deja un comentario

Tambi茅n Leer

Retrato de familia

Aparecieron durante uno de esos rituales de limpieza rayanos en lo esot茅rico que realiza m…